EL FERRARI

Estoy agotada. La campaña de publicidad de la maltida pasta de dientes me sale por las orejas. Está oscureciendo. Son las ocho menos cuarto. Sólo me faltan quince minutos. Sólo un cuarto de hora para empezar a disfrutar de mis merecidas vacaciones. Mis siete sagrados días aplazados por necesidad, desde este verano.
Tengo el equipaje en mi mercedes. Voy a salir pitando. Sin despedirme. Que les den. Repaso el equipaje. Sí, lo llevo todo. En mis maletas de Louis Vuiton, he guardado lo más importante, el conjunto de Chanel, la chaquetita de Dior, los vaqueros de Fornarina, los de Purificación García, que no me gustan mucho, pero por si acaso, mis cinco camisetas Miss Sixty, mi chaquetón de Burberry por si hace frío...seguro que no hace falta, pero bueno. En el neceser todos mis portingues. Qué a gusto voy a estar, cómo me apetece el programita éste de "Que me mimen". Hotel cinco estrellas, Marbella, glamour...Es lo mío. Nunca he estado en un Incosol, pero me han hablado fenomenal. Además me muero por probar el tratamiento de vinoterapia. ¡Uy! y acabaré sin estrés, me lo han prometido.
Las ocho, hasta luego. No me apetece ir por la autovía, no quiero ver a nadie. Me voy por la antigua comarcal, aunque tarde más. Cuarenta kilómetros, ya me queda poco. Qué pesado el chivato de la gasolina. ¿Desde cuándo me está avisando?, ¿cuántos días hace?. No es posible, el coche se ha parado, no he traído el móvil. ¿Quién va a pasar por aquí a estas horas?. ¿Qué hago?
Se acerca un coche, es una furgoneta, leo: instalaciones eléctricas PEMUR. Y no paran, ¡qué hijos de!. Ahí viene otro. Por favor que pare, que pare.Un ferrari rojo, no lo puedo creer, es mi modelo favorito. Que pare, que pare.
Te apartas en el arcén. Te bajas del coche. Te veo y son cinco años sin vernos. Estás muy cambiado. ¡Qué vergüerza!, hace cinco años te planté, entonces tenías un ibiza, te quería un disparate, eras un buen chico, pero un poco garrulo. Te sorprendes y te alegras de verme, yo más porque te necesito. Miras la hora en tu cartier, ves que es tarde. Te adecentas tu indumentaria todo Ralph Lauren. ¡Qué guapo te veo! y ¡qué favorecido!. No sé dónde trabajas pero te debe ir de miedo, no te lo pregunto. Me sugieres acompañarme donde vaya. Volver a recoger el coche mañana. Estoy encantada y no te lo digo. "Bueno, si te empeñas" es lo que digo.
Subimos a tu deportivo que huele a nuevo. Y me entran unas imperiosas ganas de tí. Y te invito. "Voy al Incosol, programa de relax siete días, he reservado alojamiento y pensión completa para dos personas, ¿te apuntas?". Te lo piensas unos instantes. Miras mi nariz, y luego mis ojos. Te encantaban. Recuerdas lo enamorado que estuviste de mí. Los maravillosos momentos. Obvias la traición. Y dices "de acuerdo".
Queda un kilómetro. Tengo que llamar a Marta como sea. Una excusa. Le diré que vaya chasco, que la habitación es individual. Que lo siento, pero imposible que venga mañana. Que el hotel está completo.




Bluesea dijo
"Y después de estos minutos publicitarios pasamos al resto de la programación...".
Salu2, Sofía.
10 Noviembre 2005 | 09:21 AM