ESTOY DE TRABAJO HASTA EL CUELLO

He desaparecido de aquí durante cuatro días y vuelvo avergonzada y agobiada.
Avergonzada porque he visto que en el último post se me coló una falta de ortografía imperdonable. Escribí esclavitud con “x”. Que me perdonen los ojos que me han leído y me disculpen los ofendidos por tamaño error. Me entretengo en este asunto, realizando un ejercicio de humildad, porque soy la primera en criticar sobremanera cualquier descuido ortográfico que detecto en otros. Y si lo arreglo sin decirlo aquí no me quedaré satisfecha. No quiero hacerlo a hurtadillas, aunque es bastante probable que me arrepienta de haber escrito esta breve memez. Confesada y subsanada la falta.
Éste podría haber sido suficiente motivo para no aparecer por el sitio durante un tiempo, pero no es el caso. Os cuento. Agobiada.
Estoy de trabajo hasta más arriba del cuello, o sea, hasta las narices, solo en sentido figurado. No me desagrada la cantidad de trabajo, puede que hasta disfrute ya que pongo empeño en divertirme con todo aquello que debo hacer por obligación, pero me mosquea quedarme sin tiempo para otras cosas. Tengo un empleo que a juicio de muchos es un lujo, puede que sea cierto; tiene de malo que al año sufro dos quincenas críticas, la segunda de julio y la segunda de diciembre. No es una agencia de viajes ni una tienda de regalos navideños.
¿Y qué hago escribiendo estas cosas? Pues desde que comencé este blog el post de hoy es el que encaja más al cien por cien en lo que clasifico como “realidades contadas”. Sencillamente es como si estuviese llamando por teléfono a una amiga para justificarme por no haber dado señales de vida en unos días. Puede parecer ridículo pero es así, me siento culpable por no haber contestado a vuestros comentarios y no haber sido capaz de aterrizar por aquí, por lo menos en plan fugaz, y dejar unas cuantas líneas. Y si no hubiese decidido dejar esta absurda confesión tampoco hoy hubiera venido, porque soy incapaz, tal como tengo el cerebro, de hilar por escrito algún “producto” decente.
¿Y el fin de semana? Tirada en el sofá recuperándome de un catarro mal curado de la semana anterior a base de zumo de naranja con miel y canela.
Nunca pensé que podría llegar a escribir algo como ésto. Aquí está.
Os estimo a todos los que me obsequiáis con vuestras visitas y vuestros comentarios. Y lamento no poder visitaros.
Y para colmo de la cursilería, con la que no quisiera comulgar pero que a veces es “justa y necesaria” os deseo una feliz navidad y un próspero año nuevo.
Un sincero besazo
La imágen es de http://www.esmas.com/finanzaspersonales/452604.html




jp dijo
Nada, mujer, nada. No sufras.
20 Diciembre 2005 | 12:18 AM