INFRINGIENDO LA LEY ANTITABACO

Nueve días de vacaciones, un descanso merecido.
Iba esta mañana cargada de buenos propósitos a mi trabajo. Con la firme idea de respetar la ley antitabaco. Fumo demasiado. Es una ocasión estupenda para romper con esta dependencia. A las nueve y veinte no lo he podido evitar. He salido a la calle a consumir un pitillo. Me ha dado vergüenza quedarme de plantón en la puerta sintiéndome observada por los vigilantes de seguridad. Una vuelta a la manzana disimulando el vicio.
Éste iba a ser el último hasta la hora del desayuno.
Pues no. A las once y diez, he cerrado la puerta del despacho, cosa que nunca hago. He abierto la ventana y me he saltado el primer semáforo en rojo. Después, entre la intimidad de mis paredes no he respetado un stop y he tomado una curva de 40 a 120 kilómetros por hora. Cuando estaba saliendo de la curva una compañera ha irrumpido en el despacho, “¿estás fumando?... ¡te voy a denunciar! Creo que habla en serio, es más antitabaco que la ley. Y está cargada de razón, lo reconozco.
Hace unos días discutía con una fumadora empedernida, enfermera de profesión, se quejaba de que les vedasen el último reducto que tenían para fumar, una habitación que nadie usaba en el hospital; yo la contradecía, manifestándome totalmente a favor de la ley y de la absoluta prohibición como medio para que personas como ella y como yo nos animásemos a abandonar la adicción. Me rebatía diciendo que se producirán situaciones discriminatorias, “los que tengan su propio despacho seguirán fumando”. Y yo erre que erre que “la ley es un acierto”.
Soy una drogadicta que ha tenido el privilegio de asistir, hace unos meses, en horario de trabajo, a una terapia para dejar de fumar. Solo aguanté una semana sin envenenarme.
A ver qué hago mañana.
Imagen de http://www.armonizandorosario.com.ar/servicios/_40431649_040728fumar203a.jpg




Contraejemplo dijo
Es admirable tu sinceridad, Sofía.
¡Mucho ánimo que seguro que lo vas a conseguir!
10 Enero 2006 | 12:03 AM