¡HUY QUE DAÑO! ¡BASTA! NO QUIERO FUMAR
Hoy mi tercera sesión de terapia para dejar de fumar. Un grupo de adictas (solo somos mujeres) reunidas con otras dos mujeres más, la doctora y la psicóloga.
Nos propone la psicóloga un truco para afrontar los momentos difíciles.
Colocar en la muñeca una goma elástica. Cuando inevitablemente se produzcan en nuestra mente “pensamientos rumiantes” del tipo no lo voy a conseguir, total si me fumo uno no pasa nada, no aguanto lo nerviosa que estoy…, entonces estirar la goma (con la intención de hacerse daño) al tiempo que se dice ¡basta!
Apostilla la doctora que si no tenemos “gomita” podemos darnos un pellizco.
Parece una buena idea y lo más probable es que tenga que recurrir a ella. Casi me visualizo ya con la muñeca amoratada.
Me ha gustado sobre todo el término “rumiante” utilizado para calificar esos pensamientos repetitivos. Todas hemos entendido el sentido que querían darle.
He buscado el verbo “rumiar” en la página de la rae y dice una de sus acepciones “Considerar despacio y pensar con reflexión y madurez algo”. ¿¡Uhmmm!?
Y es que ocurre en numerosas ocasiones que no usamos bien el significado de las palabras y a pesar de eso nos entienden. ¿Sabrá ésto la Real Academia Española?




sansar dijo
ánimo Sofia que lo más difícil sólo son los primeros 50 años :-))
En serio, uno de mis pensamientos favoritos cuando me asaltan las ganas de fumar es el de recordar que nací sin el vicio. Y que viví hasta los 14 años sin la necesidad de llevarme un pitillo a la boca. Si entonces podía, pq no ahora?
Y sobre todo me acuerdo de un compañero de trabajo que dice que no vuelve a fumar para no perder la antigüedad :-))
21 Febrero 2006 | 08:20 PM